lunes, 16 de marzo de 2015

El Público, ópera bajo la arena.


      Voy a hacer esta entrada desde un gran desconocimiento de la disciplina teatral y operística, tampoco tengo avanzados conocimientos en el campo del surrealismo, y solo podré analizar a fondo esta obra desde un punto de vista estético y musical.

      Federico García Lorca, nacido en Granada (1898-1936), especializado en el campo de la poesía y el teatro, es considerado hoy día como uno de los autores literarios españoles más importantes del siglo XX (si no, el más). 
Centrándonos en su faceta de dramaturgo, que nos concierne más para el comentario de esta obra, Lorca tiene a sus espaldas obras tan trascendentales para la literatura española como Bodas de Sangre (1933), Yerma (1934) y La Casa de Bernarda Alba (1936), que forman una trilogía gitana, y que, junto con El Público, conforman las obras cumbres de la dramaturgia lorquiana.

      El Público (1930) fue la obra más polémica de Lorca, quien afirmaba que era irrepresentable, que no estaba hecha para escenificarse dadas las dificultades técnicas que supondría y surrealismo omnipresente en el texto. Es uno de los textos más misteriosos del teatro contemporáneo; repleto de elementos oníricos, referencias homosexuales, símbolos con significados duales, crítica casi directa a la Iglesia, una estructura no aristotélica sin ninguna ordenación temporal.

Un director planea y prepara la representación de un teatro convencional sobre la arena, pero deseando realizar una adaptación alternativa de Romeo y Julieta, bajo la arena. Pretende sustituir, en secreto, a Julieta por un hombre. Esto se descubre y se forma una revolución.

      Esta sería una breve sinopsis del texto de Lorca, que en esencia es muy simple, pero que el resultado final de los símbolos, la representación del mundo onírico y la autofiguración hacen de él un texto de lo más complejo y enigmático.

En cambio, la ópera representada en el Teatro Real de Madrid, estrenada a nivel mundial, es una adaptación libre que recurre más a los elementos sonoros y musicales que dormían en las páginas del libreto de García Lorca. Escrita por Andrés Ibañez y compuesta musicalmente por Mauricio Sotelo, la ópera respeta la esencia e ideas principales del libreto, pero con una serie de reformulaciones a nivel estético y estructural que le dan mayor ritmo al conjunto de la obra.

      Tengo que afirmar, penosamente, que no he sido capaz de comprender del todo la obra. Eso sí, mi sensación de principio a fin, fue de auténtico acongoje y excitación. 

      El prólogo del pastor bobo y sus máscaras es el primer reclamo al público (nosotros, las máscaras), que nos intimida desafiándonos a participar en la obra, pues nosotros formamos parte de ella, y que no nos enteramos.
Tras esta potente y sugerente introducción, los tres primero cuadros de la ópera ("El biombo", "La ruina" y "El teatro bajo la arena") son de una ininterrumpida épica surrealista, con un apoyo musical impresionante de la orquesta internacional Klangforum Wien y del coro titular del Teatro Real. 
      
El arreglo musical de Mauricio Sotelo es el justamente apropiado para El Público, que si no era obvio ya en el texto lorquiano, las raíces flamencas se ven mucho más marcadas por el canto y baile de los caballos, aquí representados directamente como hombres (o casi Drag Queens gitanos).
      
      Al finalizar el tercer cuadro de la ópera, y con el alcance del clímax de la obra en el baile de los trajes vacíos, cae el telón y se proyecta un cortometraje mudo, algo insólito en ópera, según me comentaron. En fragmento fílmico, se explica en cierto modo todo lo que ha sucedido en la obra hasta el momento, sin salirse del marco surrealista y onírico, y sin ser una pieza meramente didáctica, cumple esa función.
      Sube el telón y, "La revolución". El público enmudece al verse reflejado en dos inmensos espejos enfocados hacia ellos. Este es el reclamo para el público más potente y evidente que aparece en la ópera; en un momento dado, se golpea en la cara del público anonadado con un grandioso gong situado en el palco real y fugazmente iluminado, reflejándose en los grandes espejos.
En escena, un Gonzalo como Jesucristo. La apoteosis desordenada que sucede en este cuadro es verdaderamente impactante e, incluso, incomoda.
      Finalmente, todo regresa al principio en el último cuadro ("El Frío"). El director hace pasar al público, reforzando la idea del eterno retorno y de los elementos circulares, muy presentes en toda la obra.


      Finalizo mi entrada sobre esta representación libre de El Público, de Federico García Lorca, con una serie de frases muy interesantes sobre el surrealismo, ese movimiento artístico que aun creo falta tanto por investigar.

  • André Breton definía así el manifiesto surrealista:

"Automatismo psíquico puro a través del cual se pretende expresar, tanto de palabra como por escrito o por cualquier otro modo, el auténtico funcionamiento del pensamiento".

  • La belleza surrealista:

"Bello como el encuentro casual de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de operaciones".

  • Guillaume Apollinaire, sobre el surrealismo, en Las tetas de Tiresias (estrenada en 1917):
"Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna. Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el surrealismo... Después de todo, el escenario no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna".


Dailos Cabrera Castro.

jueves, 12 de marzo de 2015

SEARCHING FOR MERITXELL y la hipermodernidad del cine low cost español.

Searching for Meritxell (Burnin' Percebes; 2015)


      Searching for Meritxell es el estreno en (casi) largometraje de los cineastas barceloneses Burnin' Percebes, que presentaron en su ciudad el mes pasado y que este pasado viernes 6 de marzo hicieron en la Cineteca del Matadero de Madrid, donde pude disfrutarla. 
Tras la proyección de la película tuvo lugar un coloquio con los creadores del filme, Xavier Daura de Venga Monjas (actor en Searching for Meritxell), David Pareja (co-protagonista de la película) y Carlos Vermut (ganador de la Concha de Oro y Concha de Plata de San Sebastian por Magical Girl). 
Durante el coloquio, se proyectó en primicia el nuevo sketch de Venga Monjas, que aun no han publicado en Internet: The Room, el cual puedo valorar de pobre e insuficiente para los que son líderes de la vanguardia del humor en Internet, pero que despertó risas en la sala (lo cual no es fácil).

      Juan y Nando (Burnin' Percebes) son un dúo apadrinado por los Venga Monjas que, en clave de comedia, frecuenta youtube con sus cortometrajes experimentales cargados de humor absurdo y su webserie de animación al más puro estilo Adult Swim, parodiando la ya mítica Hora de Aventuras: Ventura Time (que ha logrado un público fijo y reconocimiento a pequeña escala).
Han rodado y presentado otras propuestas similares a Searching for Meritxell, siempre con la firma absurda del humor catalán que se lleva haciendo los últimos años en Youtube (Venga Monjas, Haciendo la mierda, Loulogio, etc.). 

Juan (Juan González) se encuentra perdido en una espiral de sexo, canibalismo e internet. Paula (Paula Ribó), su compañera de piso, Andrea (David Pareja), su conexión con el mundo real, y su obsesión con desmantelar una red de canibalismo serán los encargados de frenar su camino hacia una misteriosa Meritxell. Ópera prima del colectivo Burnin' Percebes, una pareja de cineastas catalanes que hace un cine de bajo presupuesto formado por diálogos improvisados y humor corrosivo, en este caso una comedia romántica donde no aparece la chica.
(FILMAFFINITY)

  Como es común en la práctica del cine low cost español de hoy en día, la película, de no más de 50 minutos de metraje, fue rodada en 11 calmados días repartidos a lo largo de un año; nadie tenía sueldo en el equipo, un equipo de amigos que se hacían favores a otros.

Dentro del mundillo del cine low cost español se suelen ver las mismas caras. De esta vanguardia barcelonesa de cineastas y cómicos en su mayoría, en Searching for Meritxell se pueden encontrar en su reparto a Juan González (mitad de Burnin' Percebes), al dúo cómico Venga Monjas, David Pareja (actor frecuente de Venga Monjas y de Pioneros del Siglo XXI), Miguel Noguera (ya a nivel de cameo) y un largo etcétera de nombres comunes entre estas producciones.

El evento del Matadero parecía una alfombra roja de la cara oculta del cine español, que venía a presenciar el último título de su desestructurada industria (a su favor). A parte de los titulares del coloquio, se pudieron ver allí caras conocidas como Miguel Esteban: cómico y guionista de El fin de la comedia (la costumbrista y ácida serie de Ignatius Farray, estrenada el pasado año por el canal de TDT Comedy Central), y de títulos tan conocidos como Museo Coconut y, más recientemente, el programa de LaSexta, El Intermedio. El cineasta Alejandro Pérez también acudió a la cita; quizá menos conocido, Alejandro Pérez ha trabajo en los efectos de todas la películas de Nacho Vigalondo, así como creando el videojuego de la película; a parte, ha escrito y dirigido cortometrajes bastante mencionados en el festival de cortos por antonomasia de todos estos realizadores: el Jameson NotodoFilmFest.

      Si tuviera que poner un ejemplo de una película que representara de un modo más claro el modernismo y el modo de hacer cine con una caligrafía, una trama y una simbología muy propia de la actualidad, esa sería Searching for Meritxell.
El trabajo presentado por Burnin' Percebes es el culmen de la postmodernidad, que ya ha logrado desbordarse del todo, dando paso a una hipermodernidad que se apoya en elementos únicos de nuestra actualidad, creando un relato únicamente disponible en su lectura para una generación. La generación de Internet, de los videos de Youtube, los nuevos formatos de consumo hiper-rápido como los Gifs o Vine, etc.
SFM tiene todo lo bueno de Internet y se aprovecha de lo malo de ello. Las mil y una referencias a la juventud actual son el motor de la trama, que no se termina por resolver. Incluso, llega a dar la sensación de que todo el filme es como una introducción. En general, se percibe una atmósfera de lo más extraña e incómoda, que no facilita el disfrute del espectador poco familiarizado con este lenguaje.

Meritxell, el engranaje central de la película, es un personaje prácticamente inexistente. Nos perdemos por el laberinto que es la cabeza de Juan, un depresivo e incompetente personajillo que se deja llevar por el resto de personajes, engañándose y mintiéndose a sí mismo hasta la desesperación. 
Una lectura posible es que Juan sea el típico pringado que se enamora de una amiga/conocida (Meritxell), y a la espera de que le diga algo va introduciendose cada vez más en la locura y el absurdo.

      Personalmente, me parece que la película cumple muy bien con sus expectativas y aprovecha muy bien todos sus elementos. Conviene destacar aquí el hecho de que todo fue en parte obra del azar: los diálogos eran improvisados y los propios creadores no sabían muy bien como sería la obra completa, pues rodaban sin tener un guion fijo.
El resultado final de SFM es el de una película experimental sin pretensiones aparentes, hecha con el interés único de disfrutarla y con los recursos justos, que tampoco parecen importar mucho a sus autores. La fotografía es nula, lo cual es positivo para el filme, pues se hubiera convertido en el típico producto que se ve hoy en día (estéticamente muy cuidada, pero vacía en contenido).

Por otro lado, conviene mencionar la preocupación de que pueda ser fruto único de la casualidad y que estos cineastas no puedan llegar más lejos que con lo conseguido en SFM. La forma excesivamente despreocupada con la que hablan de su obra y de la que no saben explicar del todo, hace desconfiar bastante. También pueden parecer gratuitos muchos momentos de la película por lo desmesurado del humor que se usa. Un humor que se pasa de negro y que es siempre muy incómodo.
Estos inconvenientes que le encuentro a la película vienen casi siempre de ser una pieza tan extremadamente actual, ya que reduce así los recursos y elementos que podría tener la película. Pero, como ya comentaba en mi artículo de Trash Humpers, es cine experimental y suele no gustar a la mayoría; en este caso, como experimento es muy bueno y como película me ha parecido muy entretenida.

No quiero hacer spoilers de ningún tipo, pero solo diré que sobre la mitad de la película hay un gag visual tan sórdido, imprevisible y que se hace (muy) largo que hizo salirse de la sala a un par de  inocentes abueletes.

La música de Esteban Navarro (mitad de Venga Monjas, no presencial en el evento) le da a la película el atributo hipermodernista de la música electrónica en esta mareante rave de 50 minutos. La (bellísima) Sala Azcona de la Cineteca del Matadero de Madrid retumbaba con los contundentes bajos de este tan apropiado hardstyle que ha compuesto Navarro para SFM. 
Muchos solo conocen la faceta cómica de Esteban Navarro como parte de Venga Monjas, pero lo cierto es que es un músico bastante ambivalente. Ha compuesto todas las músicas que aparecen en los vídeos de Venga Monjas, unos vídeos con una carga musical primordial, así como la banda sonora de la inmensa mayoría de producciones de esta familia de cineastas de bajo presupuesto.

TEASER TRAILER DE SEARCHING FOR MERITXELL:



    
Dailos Cabrera Castro.

lunes, 9 de marzo de 2015

Roma o morte, las sutilezas esperpénticas de La Gran Belleza



      La grande belleza (2013), sexta película del director napolitano Paolo Sorrentino (Il Divo; Un lugar donde quedarse), es una obra de arte potente, hipnótica, sarcástica e infinitamente bella.  Se ha convertido, parar casi todos, en estandarte principal del nuevo cine italiano, y de los últimos años. Ha cosechado muy buenas críticas y buena acogida internacional, así como el Oscar a mejor película de habla no inglesa (siendo el décimo cuarto para Italia).

Sorrentino destila sensatez con su cine. La gran belleza es un ejercicio intelectual que requiere la máxima atención para apreciar todos los matices que contiene, pero con un contenido y tratamiento abarcable para casi todo el público adulto, paciente y ávido de cultura. La belleza plástica que el director de fotografía Luca Bigazzi aplica a la película es un elemento que llega a los límites del preciosismo y está presente en la totalidad del filme. Éste no se limita a presenciar los predecibles escenarios de gran belleza italiana, sino que también nos muestra las miserias de la sociedad desde un tono de humor negro muy sutil que se trasmite por medio de increíbles diálogos entre las grandes figuras culturales e intelectuales de una Roma situada en un futuro cercano, como se deja intuir en ciertos momentos de la película (véase la secuencia en la clínica de cirugía plástica "exprés").
      
      La gran belleza trata del inicio en la tercera edad de Jep Gambardella, periodista refutado y escritor de la que fue su única novela (El aparato humano), con la que adquirió notoriedad en el mundillo artístico romano. Gambardella se codea con la élite cultural romana y deambula sin rumbo entre sus historias, sus tristezas y sus muertes; una élite cultural bella y grandilocuente, pero que se droga, va de putas, es hipócrita y, sobre todo, esperpéntica. Gambardella es un personaje tranquilo y observador, que se pasea por sus rincones favoritos de Roma, ciudad que contempla desde su ático situado junto al coliseo y, como dice Jep: “rodeado de instituciones religiosas”, haciendo clara referencia con sorna a la cantidad de conventos e iglesias de toda Roma.

Nuestro protagonista se nos presenta muy sabio, muy querido por todos y muy cínico. Como ya apuntábamos anteriormente, el mensaje y tono de la película está muy bien llevado por unos diálogos escritos de manera muy cuidada, ingeniosos y sonoramente potentes; la cháchara y verborrea que tienen ciertos allegados a Gambardella tienen un punto de hipocresía desmantelada siempre por el protagonista, que mantiene una actitud pasiva frente a todos, que están desbordados por sus miserias y problemas, problemas que suele conllevar la vida, y que Jep ya ha asimilado. Sufre también, pero siempre lo vemos situado un paso por delante del resto, que se empeña en seguir engañándose a sí mismo. Impresionante el discurso que le suelta a Stefania, que remata con la conclusión perfecta para esta idea presente durante todo el metraje:
“Stefà. Madre y mujer. Tienes 53 años y una vida devastada. Como todos nosotros. Así que en lugar de darnos clases de ética y mirarnos con antipatía, deberías mirarnos con afecto. Estamos todos bajo el umbral de la desesperación. No tenemos más remedio que mirarnos a la cara, hacernos compañía, tomarnos el pelo”.
      
      Desde el comienzo, La gran belleza es atrapante a más no poder. Partiendo de una cita de Louis-Ferdinand Celine en Viaje al centro de la tierra, que anticipa bastante el mensaje de la película (con numerosas referencias sugerentes a grandes escritores clásicos, música culta y arte en general), Paolo Sorrentino nos empieza a deslizar grácilmente por los alrededores de la plaza Giuseppe Garibaldi, decorada con unos personajes mínimamente pintorescos que admiran las letras de Roma o morte de la estatua (otro guiño a Jep Gambardella, que vivirá en Roma casi toda su vida en busca de la gran belleza). El manejo ágil de la cámara en esta presentación del filme, endulzada con un clasicismo en la forma muy meticuloso y el elemento musical (tan importante siempre en el cine de Sorrentino) del coro de ópera que nos canta de un modo tan cautivador (y al que vemos), se unen causando en el espectador el síndrome de Stendhal: enfermedad sicosomática que produce el aumento del ritmo cardíaco, vértigo, confusión, depresiones e incluso alucinaciones cuando se es testigo de obras de arte, paisajes, cosas de gran belleza.

De esta escena de paz y belleza, pasamos al esperpento. La esperpéntica fiesta que Paolo Sorrentino nos brinda esta larga introducción es, quizá, la fiesta mejor rodada de la historia del cine. El montaje rítmico con ese Far l'amore de Raffaella Carrà (que lo hace todo más bellamente grotesco), esos planos fugaces de unos personajes variopintos que no dejan indeferente a nadie con su mera presencia y movimiento justo; rostros enigmáticos por su propia imagen brevemente flasheada en nuestras retinas, que aún tienen que procesar otro; pero ahora aparece una banda de mariachis y ambas músicas cuadran en ritmo a la perfección. La iluminación en esta secuencia también es de destacar, utiliza los recursos oportunos creando una fotografía única. La frenética marcha de esta fiesta se detiene de pronto en la infantiloide cabina de la stripper y vuelve otra vez al dance italiano y la gente borracha y gritando; otra vez pausa a un interior, diálogo; vuelta a la fiesta, llega Jep. Por medio de un ritmo caóticamente controlado, se nos ha presentado el submundo de la élite cultural romana, formado por los amigos de Jep Gambardella (y personajes principales y secundarios de la película). El resultado de todo esto es una escena musical sobresaliente con toques de humor, fantasía en cierto modo, y un mensaje muy potente y sugerente como guinda.

Este juego cambiante pero apropiado de ritmos, una caligrafía cinematográfica de los más moderna y versátil, que en ocasiones roza el capricho único del director, la inmensa variedad de texturas y colores con los que juega la película, y el uso primordial de la música de lo más diversa hace redonda la totalidad de la obra, que se enriquece de un trabajo actoral sublime por Toni Servillo (Jep Gambardella), actor fetiche de Sorrentino, lleno de matices y variedad de registros en un personaje increíblemente construido física y psicológicamente.

Nada es casual en La gran belleza, nada es gratuito. Todos los elementos están situados en el lugar preciso, conectados con los demás en su lugar correspondiente. Perfectamente hilado, huyendo de la linealidad en el relato, que ofrece un tratamiento mucho más ágil y también misterioso. El modo en que se presentan las secuencias, el cómo están ordenadas y sus transiciones está pensado de un modo realmente enigmático pero reconfortante.

La banda sonora es de lo más ambivalente. Paolo Sorrentino en cada una de sus películas demuestra que es un gran amante de la música y buen conocedor de música de todos los estilos. Es uno de esos directores que sabe qué canción o qué sonido va a la perfección con x momento de la película. En La gran belleza está la prueba, están cubiertos todos los registros que precisa el relato y el cine que pretende mostrar Sorrentino; tenemos arias de ópera, mambo, dance y cantautores italianos (por nombrar los más característicos).
      
     Reconozco que las comparaciones son odiosas, pero es este caso es inevitable hacerla La Dolce Vita. Paolo Sorrentino ya afirmó que no quería que se le comparase con Fellini, y sí, La gran belleza es una obra única y muy actual que tiene un texto original difícilmente comparable, pero es evidente que existen una serie de elementos formales, en el tratamiento, y ciertas ideas y conceptos que se reconocen en la película de Fellini.

Para empezar, Jep Gambardella es un periodista que fue escritor; Marcello Rubini es paparazzi y escritor. La dolce vita muestra los encuentros de Marcello Rubini con la élite cultural y artística de Roma, mostrando a unos personajes desmitificados de su grandilocuencia, desde una perspectiva de belleza y embelesamiento en la forma; La gran belleza muestra los andares de Jep Gambardella, un periodista que se codea con los artistas e intelectuales más notables de Roma y reflexiona sobre la belleza, la ciudad y sobre su vida. Las escenas de fiestas en sendas películas son de una similitud muy reconocible (presente está el gran logo luminoso de Martini en las dos); elementos exóticos y esperpénticos filmados mediante un formalismo preciosista muy enriquecedor.
     
      La crisis del artista, la frustración no manifestada de Jep Gambardella por no haber encontrado la gran belleza y vuelto a escribir otro libro; el devastador paso del tiempo, y como Gambardella va viendo morir a sus seres queridos y reflexiona sobre la vida y la nada; la belleza, tan presente y aparentemente obvia, pero ignorada por muchos; la corrupción, siempre presente en la sociedad italiana de Berlusconi; la religión, otro elemento primordial de la sociedad italiana y muy presente a lo largo de la vida de Gambardella y sus círculos; crítica al arte vacío, a la hipocresía de la clase alta intelectualoide, a la ignorancia en general; la literatura, mencionándose constantemente en los diálogos de estos personajes cercanos a ella, con referencias y homenajes de autores como Proust o Flaubert, entre otros. Estos son los temas más importantes tratados en La gran belleza, una película que abarca unas dimensiones tan grandes como su propio título.


“Viajar es útil, ejercita la imaginación. Todo lo demás es desilusión y fatiga. Nuestro viaje es enteramente imaginario. Ahí reside su fuerza. 
Va de la vida a la muerte. Personas, animales, ciudades y cosas, todo es inventado. Es una novela, nada más que una historia ficticia. Lo dice Littre, él no se equivoca nunca. 
Y además cualquiera puede hacer otro tanto. Basta con cerrar los ojos. 
Está en la otra parte de la vida”.
- Louis-Fedinand Céline (Viaje al centro de la noche)


viernes, 6 de marzo de 2015

Miguel Noguera, conferenciante de la sinrazón cómica.


      El pasado viernes 27 de febrero por fin pude ser testigo de lo que su propio creador ha bautizado Ultrashow. El Teatro Marquina de la zona madrileña de Recoletos se rindió descojonado a los pies de Miguel Noguera, un artista conceptual ligado a tendencias claramente humorísticas, pero del que no me atrevería a encuadrar como cómico.
     
     Llevo varios años siguiendo la trayectoria de Noguera, el que es para mí uno de mis referentes cómicos por excelencia. Me había pasado horas y horas viendo todo lo que se encuentra en Internet sobre él, todos sus vídeos con el dúo cómico barcelonés que han liderado la vanguardia del humor español desde Internet: Venga Monjas (con los que ha ganado algo más de fama), y he podido disfrutar de dos de sus libros, que siguen la misma línea de sus ultrashows: Ultraviolencia (Blackie Books; 2011) y Ser madre hoy (Blackie Books; 2012). Solo lo había visto en directo anteriormente en una grabación de un programa de Ilustres Ignorantes, pero el trabajo personal de Noguera en sus ultrashows es mucho más explosivo y gratificante.

     Su obra se desliga por completo de cualquier otro cómico español; lo que hace Miguel Noguera es único y nadie más se ha atrevido o ha conseguido imitar. 
El artista sube al escenario del teatro (o sala, o bar) y empieza a escupir ideas (algunas ilustradas con dibujos o fotos). Sí, simplemente ideas que ha tenido Noguera a lo largo de su vida; algunas más básicas, otras más complejas; unas muy cortas (casi instantáneas), otras que desarrolla hasta que ningún final es posible y tan solo se calla, bebe un poco de agua y sigue con otra. Como bien decía él mismo al principio del espectáculo: no existe ninguna idea que englobe todo el Ultrashow, ni una tesis general que pretenda exponer, tan solo son ideas, sin principio ni fin. Miguel Noguera es conocido por su humildad desbordada (a pesar de haber sido incluido entre los 100 mejores artistas emergentes del mundo en 2010 por la revista Creamier, entre otros triunfos) y suele decir que lo que él hace es muy fácil y cualquiera podría hacerlo.
     Miguel Noguera se ha dedicado a ir creando un nuevo imaginario del que fuimos partícipes sin enterarnos. En sus ultrashows, Noguera presenta ideas que casi siempre asombran y atontan a la par que resultan familiares, sin haberlas imaginado directamente nunca. Las imágenes que implanta en nuestra retina son tan potentes como absurdas y surrealistas.

     Lo que hace Miguel Noguera aun no es analizable con criterio, ni se podría comparar con ninguna otra actividad artística. Terminaré el artículo con unas citas sobre él y un par de ejemplos ilustrativos para el que no sepa lo que hace.

“Si Miguel Noguera representa con más fuerza que nadie al humorista de vanguardia, su 'Ultrashow' es la anticipación de lo que sería una ronda de chistes en un refugio post-atómico, o ante las ruinas de La Sagrada Familia. Si el mundo se acaba en el 2012 al menos podremos decir que alguien rozó con la punta de los dedos los límites expresivos de lo gracioso. Y si la humanidad sobrevive, después de Noguera sólo nos quedará volver a los chistes de gitanos, gangosos y mariquitas. Algo similar a lo que se propone en la secuencia última de '2001, una odisea en el espacio': tras acceder a los misterios del monolito, sólo queda chuparse el dedo en pelotas. Aquí Noguera representaría al monolito”

- Nacho Vigalondo - http://blogs.elpais.com/nachovigalondo (2009)

"Superación evolutiva del tradicional monólogo de humor o su excéntrico equivalente en un Universo Paralelo donde la comedia se sustenta en la incomodidad, la imagen chocante (y, a menudo, pesadillesca) y la violenta, casi bárbara ruptura de las expectativas (...) Lo más diabólico de un Ultrashow es que se resiste a ser contado. Tiene que ser vivido, aunque sea al precio de experimentar más estupor que risa (...) Hay que seguir la pista a Noguera: es la mejor manera de intuir el futuro de lo divertido"

- Jordi Costa - Tentaciones El País (2011)


"Cristo Mal". Una de las ilustraciones para sus Ultrashows que se viralizó más.

"Lonchas vetas y datos". Idea recogida de Hervir un oso (Belleza infinita; 2010), el primer libro de Miguel Noguera, que publicó junto a Jonathan Millán, a cargo de las ilustraciones.


"Superman con anorak". Idea recogida de Ser madre hoy (Blackie Books; 2012).

Idea-ilustración recogida de Ultraviolencia (Blackie Books; 2011).


Youtube: El Milenarismo - Miguel Noguera
Aparición de Miguel Noguera en un programa de radio haciendo una especie de fragmento de ultrashow centrado en la idea del milenarismo. Una perla que creo que ilustra a la perfección el fenómeno Noguera.



Youtube: Ultrashow musical - Miguel Noguera.
Desde hace poco tiempo, Miguel Noguera ha empezado a introducir ideas musicales (o cantadas) a sus ultrashows. En una ocasión, incluso, realizó (junto al músico Daniel Descabello) un ultrashow enteramente musical; ambos artistas bajo el seudónimo grupal de Nasti Boys (en referencia sarcástica al nombre de la sala en que actuaban). Para el que tenga más tiempo, aquí está el ultrashow completo.



Dailos Cabrera.